Poster Director's Cut

¿Cómo se vive el cine low-cost hoy en día? El equipo de Fergaht Productions, capitaneado por Pol Diggler y Lidia Milette Artigas, lo tiene muy claro: se vive como una gran familia. Esta es la sensación que emana de cada uno de sus escuetos trabajos. Ahora, ante un panorama saturado de académicos ejercicios de género, Fergaht se ha propuesto refrescar una tendencia tan desgastada como la del mockumentary (o falso documental) para darle una última vuelta de tuerca al terror con lo que podría llamarse, como bien ha acuñado el propio equipo, un “faking off”.

¿Y qué diantres significa esto? ¡Simple! Diggler y sus secuaces han confeccionado un macabro cuento de miedo a partir de la que, seguramente, es la pregunta más misántropa de los últimos años: ¿se puede hacer realidad una snuff movie (o película de violaciones y torturas) completamente ajena al sentimiento de culpa? Instalada en un humor negrísimo, la respuesta quiere ir más allá de lo que Joshua Oppenheimer realizó en el maravilloso documental The act of killing (2012) en el que mostraba a dos verdugos del genocidio anti-comunista indonesio de 1965 recreando tranquilamente los crímenes que perpetraron en el pasado. Fergaht no aborda cuestiones políticas, ni trascendentales. Su nuevo trabajo es pura diversión. Sin embargo, mientras Oppenheimer dejó que emergiera la culpa en un escalofriante clímax donde uno de los verdugos es poseído por la arcada más salvaje al recordar los asesinatos que cometió, Fergaht se aposenta en la comedia ligera desde una postura radicalmente alérgica a la moral.

Sí, Director’s cut (2015) es todo esto. Y también una crítica incendiaria. Además de horrorizar con el retrato de un impasible equipo de rodaje, este corto desgarra con evidente cinismo el universo indie contemporáneo y el (mal llamado) cine de autor de última generación. Pero no todo son quejas. La intención de Fergaht, por otra parte, también es la de rendir un sentido homenaje al espíritu out-of-the-industry del cine moderno, edificado sobre todas aquellas películas libres, realizadas sin la supervisión de mastodónticas productoras con más ganas de aumentar su cuenta bancaria que de invocar el séptimo arte. Para lograrlo, Fergaht no escatima en estímulos cuando a) los típicos errores que se producen en un rodaje se convierten en numerosos gags (algunos mejores que otros) y b) el corto presume de una suculenta retahíla de secundarios, a cuál más descabellado, como el sonidista que interpreta Alex Galimany, que no hace más que evidenciar los problemas con los que suele encontrarse el sonidista real de Fergaht (Jeanu Boltagon) y ese tándem del frikismo catalán más trash encabezado por Emilio Moya, en la piel del productor de la película que se está grabando a lo largo de la trama, y Dani Moreno aka “el rey del croma”, que interpreta a un ingenuo pianista.

Con su estilo desenfadado y sus declaraciones a cámara, Director’s cut se antoja como una tóxica y personalísima reflexión sobre el cine de explotación, diseñada desde la más pura autoconciencia y con una generosa dosis de humor que encierra el mismo ADN que cortos de impacto local, como el excelente Interior. Família. (Gerard Quinto, 2014), y el Ricky Gervais de The Office (2001) en versión gore. La misma sal gorda, las mismas locuras alucinadas sin tapujos en busca de la complicidad del espectador a través de la vergüenza ajena y el silencio incómodo.

Still 4

Ante semejante propuesta, sólo una pregunta sobrevuela los créditos finales: ¿por qué han acabado esta broma en el set de rodaje? ¿por qué no han incluido la distribución y comercialización de la película que se está filmando a lo largo del corto? ¿por qué Fergaht no se ha roto un poco más la cabeza a la hora de radiografiar una sociedad tan carcomida por el ego y la sed de poder como la nuestra? Es innegable que este falso documental cumple con lo que se propone: oxigenar el género de terror con la mente antes que con el cuchillo y desgarrar sin piedad el esnobismo que exudan la mayoría de academias audiovisuales hoy en día. El problema es que este tour por las cloacas audiovisuales de Barcelona se queda corto.

Tras regodearse con insultante placer en el género musical con proezas como Begancé (2015) y Origin (2014), hay un hecho evidente. Entre aquel pellizco tan interesante que fue Honey Honey (2014) y Director’s cut, Fergaht ha progresado tremendamente. Está claro que esta jovial productora va por el buen camino: el de acuñar, sin pretenderlo, lo más parecido a un estilo propio basado en el humor negro y la mala leche. Sin embargo, es una verdadera lástima que, en su última producción, la compañía haya dejado intacta la cabeza de algunos títeres (políticos, económicos, legislativos). Director’s cut se erige como delicioso vermut de lo que podría haber sido un festín a todos los niveles. En otras palabras, ¿a qué esperan para iniciar una secuela?

C. M. A.

Acerca de Carles M. Agenjo

"Un día sin reír es un día perdido" (Chaplin)

Un comentario »

  1. […] Enlace de la crítica: https://nostromopinion.wordpress.com/2015/09/29/la-noche-catalana-2/ […]

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