Dídac Alcaraz y su abuela

Es más que probable que tengamos ya lavadas las prendas que nos trajeron los reyes, estrenados los juguetes que excretó el Tió de Nadal y empezados los libros con que nos obsequió Papá Noel. Quizá a estas alturas, la típica lista de Caprabo sobre mejores y peores películas estrenadas –que no producidas– en 2012 es, cuando menos, un atrasado ejercicio de deberes. Pero mejor hacerla tarde que nunca. Ahí va la mía. Con sinceridad aplastante.

¡Feliz 2013!

Mi loco Erasmus

1. Si Erasmo de Rotterdam levantara la cabeza…

¿Alguna vez os habéis imaginado que, estando en un lugar que requiera silencio e inmovilidad, vuestro cuerpo ejecute de repente un movimiento absurdo a la vista de todos? ¿Cuánto hace que no os atraviesa esa idea perversa y humana, al fin y al cabo, que consiste en hacer algo escandaloso en el momento menos oportuno? Vayamos un poco más lejos. ¿Cómo sería la experiencia y las reacciones de los asistentes a un funeral, después de que uno de ellos se marcase, sin previo aviso, unos bailoteos como los de Ricky Gervais en la segunda temporada de The office (2001)? No es difícil prever las consecuencias. Vergüenza ajena, pómulos enrojecidos, sudores fríos y alguna que otra llamada a las fuerzas del orden.

Traducir todo esto al cine no es ninguna novedad, pero sí una muy buena forma de romper las convenciones de la comedia, de ennegrecerla, de quemarla con ácido y dejarla tan irreconocible como la cara del rubial villano Silva sin prótesis bucal. Pero con el añadido de que no es la risa lo que se persigue, sino el malestar y el pasmo. Hablamos de eso que pensadores como Jordi Costa y Carlos Losilla tipifican post-humor y que abanderan dos revolucionarias películas low cost: Don Pepe Popi (Carlos Vermut, 2012) y Mi loco erasmus (Carlo Padial, 2012). El primero es un corto sobre una mujer que contrata al dúo cómico barcelonés Venga Monjas para que realice un delicado encargo en honor a su difunta hija. El segundo, preestrenado en el Festival de Sitges, una libre adaptación del libro Erasmus, orgasmos y otros problemas (ed. Libros del Silencio) que muestra el proceso creativo de un chico sin trabajo (Dídac Alcaraz) que quiere hacer un reportaje sobre la noche guiri en Barcelona y acaba enloqueciendo.

Dídac Alcaraz

En el film de Vermut, se traza un discurso múltiple. Inconsciente, pero se traza. Como el Jean-Luc Godard de Histoire(s) du cinéma (1988), Venga Monjas aparecen ante la cámara digital para asir una parcela importante del cine, el humor, y diseccionarla, experimentar con ella. También para hablar de sí mismos. No en ese impactante final –vitriólico, inmoral, cínico y espeluznantemente triste– que exuda mal gusto por todas partes, sino en los momentos de preguntas y reflexión que lo preceden. Esos momentos en que los muchachos protagonistas debaten sobre cómo cumplir con su encargo se me antojan una metáfora de su intento por reformar el más viejo de los géneros cinematográficos, ese que descubrieron los hermanos Lumière, sin pretenderlo, cuando filmaron el gag El regador regado (1895): la primera ficción de la historia.

El mismo espíritu demente y rompedor encierra el mockumentary Mi loco erasmus, una anti-postal de la Barcelona modernilla, construida por la misma cantera de artistas que en el corto anterior –esos Pioneros del Siglo XXI– y que también versa sobre alguien con inquietudes creadoras y resultados escalofriantes. Padial, director y guionista del film, nos conduce por los oscuros recovecos del cerebro del protagonista, Dídac Alcaraz, conocido presentador de ese irracional programa youtubero que es Go, Ibiza, Go.

Miguel Noguera

Dibujos cutres, personajes entrevistados mirando a cámara, las prestaciones de Facebook y Google Maps… Padial se sirve de los recursos que tiene a mano para articular un film en el que todo vale y en el que los estudiantes de Erasmus y la fiesta nocturna de la Ciudad Condal no son más que una excusa, un macguffin, para mezclar lo cotidiano con lo demente, lo cercano con lo surrealista, hasta llegar a escenas de inquietante fuerza, como la naturalista conversación entre Dídac y su abuela, y el clímax, ese momento en que aparece Alcaraz delirando con una linterna en medio de un garaje a oscuras ante el rostro pasmado de Miguel Noguera. ¿Extraño? Muchísimo. Pero hay algo de notoria recuperación de la figura del loser. A su lado, Joaquin Phoenix parece un aprendiz en aquella broma de ambigüedad no lograda que se titula I’m still here (Casey Affleck, 2010).

Quizá estemos ante la mejor heredera del patetismo freak de Ricky Gervais y del Alfredo Casero que aparecía en el programa argentino Cha cha cha (Marcelo Ferrero, 1993). Quizá, ante la mejor luxación cómica que se ha visto en años. Muchos años.

Blancanieves

2. Cine suavizante

Cine mudo y folclore ‘ehpañó’. Pasado y tradición. Parece un The Artist en versión gótica y carpetovetónica. Es mejor que eso. El segundo largometraje de Pablo Berger es una verdadera joya. Una sorpresa ibérica, distinta a cuanto hemos visto, que no se come. Se contempla y se siente. A ratos con los sentidos. A ratos con el corazón.

La fórmula del éxito es francamente extraña. En una época de sobredosis de adaptaciones norteamericanas del cuento de los hermanos Grimm, Blancanieves apuesta por algo muy distinto: engastar el famoso relato en la España de los años 20, sustituyendo la inmaculada princesa Disney por una chiquilla risueña llamada Carmen (Macarena García), la vil madrastra (Maribel Verdú) por una derrochadora con ganas de vivir del cuento y el cazador (Pere Ponce) por un guardia civil, en una historia donde también hay unos padres y una abuela (Ángela Molina) separados de su niña por la desdicha y también una patulea de enanitos analfabetos que no llegan a siete y que tienen más de espectáculo circense para hacer reír a una sociedad acostumbrada a darles la espalda, que de mineros regresando felices a su casita del bosque. Lo gótico, grotesco y marginado se apodera así de un film más realista que fantasioso, más cercano a La parada de los monstruos (Tod Browning, 1932) que a las fieles adaptaciones que se han hecho del cuento.

Asimismo, Berger firma una película mucho menos dispersa, mucho menos imprecisa y deslavazada que la película de Michael Hazanavicious, con la que, no obstante, también disfruté. No irá a los Óscar y sólo ganó el Premio Especial del Jurado en el festival de San Sebastián, pero Blancanieves es más concreta y auto-consciente. Su guión está mejor hilvanado y tanto sus codas al cine de los inicios como la imprevisibilidad que manifiestan sus vínculos formales superan con creces todo ese desorden de referencias cinéfilas que hay en la edulcorada, aunque disfrutable, The Artist (2011).

Sólo las pinceladas de humor tonto parecen empañar levemente el conjunto. Pero si de algo no podemos acusar a Berger es de exornar. Cuando cita películas y recursos visuales de antes siempre es por una buena causa. Como ese genial momento de máximo dramatismo en que Carmen, la protagonista, sale a una plaza a torear ante un gran público y se acuerda de quién es su difunto padre; una secuencia en la que Berger bebe de los montajes esquizoides de Abel Gance y de las figuraciones trascendentales de Carl Theodor Dreyer. O esa expresionista sombra de los cuernos de toro, proyectada sobre una Maribel Verdú que se ha quedado sin aliento y que insufla terror gótico al relato. O ese otro instante en que la revista Lecturas deviene el espejito, espejito de marras con el que la madrastra se entera de que ya no es el pibón number 1. Lo dicho… Frescura sin igual.

Armado de brillantes recursos poéticos, de la exquisita fotografía en blanco y negro de Kiko de la Rica y de un flamenco a capella que hace vibrar las almas en secuencias puntuales de la trama, Berger no sólo ha hecho la adaptación más original que se puede hacer de este cuento edípico sobre una hija amada por su padre y odiada por su madrastra. Ha firmado una indiscutible obra maestra que parece lavada con Vernel.

C. M. A.

Anuncios

Acerca de Carles M. Agenjo

"Un día sin reír es un día perdido" (Chaplin)

»

  1. sonicg3 dice:

    Amb ganes de veure la de Mi loco Erasmus, encara que no sé si la fan als cines ja. I la que no m’haig de perdre es Blancanieves, he sentit meravelles d’aquesta peli! Bon article!

  2. carlesmartinez88 dice:

    Mi loco Erasmus no ha arribat a cartellera. Però segurament pots trobar les dues a Internet.

    Ja em diràs que t’han semblat!

  3. alesmits dice:

    Tú lo P-tas cada año o cómo va?

  4. carlesmartinez88 dice:

    😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s