Estaba a punto de finalizar la década y llevaba gestándose desde los años 90. Aterrizó en las carteleras después de una campaña publicitaria viral que parecía ser el aviso de una auténtica revolución cinematográfica. Y así fue. Avatar ha cambiado la forma de ver el cine. Gracias a las nuevas tecnologías. Como ya hizo Alan Crosland en 1927 con El cantor de jazz, la primera película sonora de la historia. Cosa parecida sucede ahora con los efectos especiales. El realismo visual que ofrece James Cameron es inédito, inigualable. La historia que la acompaña, una pena.

El director de Titanic (1997) pone la maquinaria y el software que le proporcionó la WETA Workshop –capitaneada por Peter Jackson– al servicio de una historia trillada, previsible e ingenua. Un comercial y simplista mix entre la animada Pocahontas (M. Gabriel, 1995) y las antibelicistas El último samurái (E. Zwick, 2003) y Bailando con lobos (K. Costner, 1990).

La épica de un ex marine que se cambia de bando para defender a una tribu indígena frente a las garras del materialismo empresarial. A eso se reduce la tan esperada superproducción de James Cameron. ¿Lo mejor? Pandora. Sus habitantes, su fauna y su flora, y la suavidad con que el director entreteje lo humano con lo extraterrestre, lo físico con lo virtual.

Embellecida a más no poder por su factura técnica, la película no encierra calidad bajo su espectacular superficie audiovisual. Cameron tropieza con diálogos mediocres, al estilo de sus Mentiras arriesgadas (1994), que sólo sirven para las comedias de acción. Luego está el reparto, con una Sigourney Weaver desaprovechada junto a un elenco de jóvenes que no despierta pasión: craso error que ni las gafas 3-D pueden salvar. El embutido protagonista Jake Sully, interpretado por Sam Worthington, no ha sido una buena elección para ese dilatado western clásico de ciencia ficción, con romance y mensaje ecologista incluidos, llamado Avatar, un filme que confronta a héroes únicos, vaqueros malvados e indios inocentes de aspecto hippiesco y de costumbres cercanas a la espiritualidad New Age.

James Cameron dirigiendo a Worthington

Ejemplos colosales de buen cine épico son Ben-Hur (1959), Lo que el viento se llevó (1939), La guerra de las galaxias (1977) y El señor de los anillos (2001). Por culpa del guión, Avatar, una obra falta de personajes profundos que sedimenten en la memoria colectiva, no se incluye en este grupo. En cualquier caso, James Cameron ha alcanzado la meta: entretener y convencer al mayor número posible de espectadores a partir de una película maniquea, efectista y aparatosa, que agrada por la perfección de su envoltura. El director de la excelente Abyss (1989) ha creado un film a lo grande, con ganas de ser clásico, como suele hacer. Pero se ha olvidado en la Tierra el libreto de historias trepidantes, que nos hacen palpitar. El resultado es un maravilloso videojuego de fantasía, proyectado en modo automático.

Carles M. Agenjo

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Acerca de Carles M. Agenjo

"Un día sin reír es un día perdido" (Chaplin)

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  1. Jo mateix dice:

    Una de les pelicules més mediocres dels ultims temps, que nomes destaca pels efectes especials(i del 3D en el cas que es pugui gaudir de la pelicula en aquest format).
    Una pelicula plena de clichés i moltes “coincidencies” amb la pelicula de Disney “Pocahontas”.
    Bon analisis de la pelicula, tot i que quan dius : ” La calidad visual que ofrece James Cameron es inédita, inigualable.” crec que es una pelicula facilment igualable, i més veient com evolucionen les tecniques cinematogràfiques. En definitiva, una pelicula que ha triunfat gracies a una bona campaña de màrketing, pero que no recomenaria a ningú que vulgui delaitarse amb una historia apassionant(o minimament decent).

  2. carlesmartinez88 dice:

    Totalment cert.

    Però Avatar sí que es una pel·lícula inigualable (pel que fa a la perfecció visual)… de moment. La frase té data de caducitat, però ara per ara és correcte.

    Gràcies pel comentari

  3. syrocase.blogspot.com dice:

    Una bona crítica. Personalment jo donaria més guerra, després de la gran publicitat que se’n ha fet siguem sincers: ha estat una decepció. És més, una pel·lícula que es basa en els bons i els dolents, simplista a més no poder i intentant abarca el màxim de públic possible.

    Com bé recordo alguna que altre conversació respecte la peli, els Na’vi són una tribu que casualment són tots perfectes, el humà prefereix ser un d’ells… perquè ells són alts, forts, elàstics, guapos i no hi han vells ni discapacitats, indirectament te’ls presenten com “la raça perfecte”, cosa que fa pensar…
    Un trunyo d’història i que, amb el 3D, jo vaig sortir del cine amb un mal de cap considerable i amb unes ganes de fer un PROU JA bastant, bastant grans.

    Segueix així, una abraçada!

  4. carlesmartinez88 dice:

    La pel·lícula va decepcionar, certament. I que la història sigui simplista, molt clàssica i dicotòmica a més no poder no vol dir que sigui pèsima. Però hagués pogut ser millor. Clar que tampoc ho pretenia… com molt bé dius, Cameron vol captar a quanta més gent millor amb “Avatar”. I ho ha aconseguit.

    Molt cert, també, això de la raça Na’Vi. Els Omaticaya te’ls dibuixen tots perfectes. Massa i tot.

    Però ja se sap… quanta més gent millor. Tenim pelis bones que ens fan pensar i d’altres que destaquen més aviat per l’aspecte visual i la pirotècnia.

    Gràcies per comentar

  5. plared dice:

    En fin en estos tiempos politicamente correctos, vende mucho lo del ecologismo de pandereta y esta pelicula si algo tiene..es eso. Bien hecha y bien dirigida, con dinero de sobra, ya que si algo sabe hacer este director, es no perderse con presupuestos monstruosos. Pero en mi opinion, le falta garra, mala leche y unos personajes con algo mas de peso. Vamos que un toston que entretiene, ya que esta bien hecho…pero nada mas

    • carlesmartinez88 dice:

      Exacto. La peli no te graba nombres en la mente, sólo escenas. Y no porque pase algo muy interesante en ellas, sino por los efectos y la grandilocuencia que adquiere todo.

      Avatar no hace palpitar. Y eso la convierte en un entretenimiento pasajero, que necesitará 2 secuelas para que la gente se acuerde de todo. Supongo que la primera de Star Wars también necesitó secuelas para sedimentar en la memoria colectiva, pero es que empezó siendo la ostia, siguió subiendo y terminó con una pieza también brillante (trilogía de los 70). Creo que Avatar está muy, muy lejos de esto. Por esto es una pena.

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