Varios saltos por encima de las butacas y otros pocos al subir la escalinata. Así fue a recoger el Óscar Roberto Benigni en 1998, mientras los aplausos de la sala rivalizaban con la melodía de Nicola Piovani, compositor que también fue galardonado aquella noche. Benigni se llevó dos estatuillas. Más que merecidas. A “Mejor actor” y “Mejor película de habla no inglesa”. ¿El motivo? La vida es bella. Una fábula rutilante, de los mejores filmes de aquella década, capaz de aunar a público y crítica, homenajeando al cine clásico y emocionando al espectador.

 

 

Dirigida, escrita y protagonizada por Benigni, la película sorprendió al mundo por la original y peligrosa forma en que enfocaba un tema no pocas veces tratado a lo largo de la historia: el Holocausto. Géneros como la acción, la comedia, el drama, e incluso el terror, han visto nacer todo tipo de cintas sobre las dictaduras del siglo XX y sus consecuencias. Entre todas ellas, La vita è bella se erige como un peculiar híbrido entre risa y tragedia, donde esporádicamente se dan cita gags memorables de maestros del humor –como Charles Chaplin, Blake Edwards y Howard Hawks– en compañía de momentos amargos, arrebatadores, que nos permiten sentir la fuerza del cine.

La fórmula de la que parte el film es poderosa. Extrovertido y mediterráneo a más no poder, Guido Orefice –la versión europea y mejorada del también histriónico Robin Williams– llega a una ciudad de la Toscana con objeto de abrir una librería. Allí conocerá a Dora, de la que se enamora perdidamente. La conquistará. ¡Y de qué manera! Se casarán y tendrán un hijo. Pero estalla la guerra y los tres son enviados a un campo de concentración donde Guido, una vez más, demostrará que, en la peor de las situaciones, la vida puede seguir siendo un cuento de hadas.

 

Nicoletta Braschi y Giorgio Cantarini en una emocionante escena del film

 

Divertido, entrañable, perspicaz e inocente sólo en apariencia, Guido tiñe de ilusión la historia de La vita è bella, convirtiéndola en un valioso canto al optimismo y a la familia. Amor, amistad, unión, tristeza y muerte son los ingredientes que Benigni ha elegido. Su acalorada interpretación, la cuchara que los mezcla.

En este consomé cinematográfico también adquieren especial relevancia conceptos como verdad y mentira. La cruda e imborrable realidad y el sano disfraz. De eso trata el film de Benigni y así es como piensa su personaje, esa suerte de mártir bondadoso, risueño y chapliniano, portador de la luz de la alegría, que se sacrifica para ayudar a sus seres queridos y conservar la inocencia de su hijo. Benigni rubrica así un film educativo y psicológicamente saludable, que abarca un tema macabro y descabellado sin necesidad de ser explícito. Una película, en definitiva, que busca la magia en pocos espacios y la encuentra; que, partiendo de una temática áspera, opta por el inédito camino de la fantasía y la belleza como medicina para superar traumas del pasado.

 

Carles M. Agenjo

Acerca de Carles M. Agenjo

"Un día sin reír es un día perdido" (Chaplin)

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  1. kira dice:

    M’encanta aquesta peli, senzillament és genial. I la teva crítica Carles està a l’alçada. Penso que has sabut plasmar perfectament tot el que Benigni pretenia. Enhorabona pel blog, és un plaer llegir-te, sobretot per aquesta manera tan visual i metafòrica que tens a l’hora d’escriure. Segueix així🙂

  2. Francesc dice:

    Hola! És una de les pelis que no he vist mai i que em penedeixo de no haver vist! Un dia d’aquests la miro🙂 Tothom diu que és molt maca i la teva crítica ho analitza molt més. Gràcies Carles!

  3. carlesmartinez88 dice:

    Benvolguda Kira,

    El teu comentari si que és un plaer. De la mateixa manera que ho és el teu nom i el teu cosset gatil. xDDD

    Agraeixo que pensis això dels meus escrits i espero que ho segueixis pensant en el futur.

    A reveure

  4. carlesmartinez88 dice:

    A tu, Francesc, per comentar!

    Fins una altra

  5. salvador aragonés dice:

    Carles, m’agrada aquesta teva afició a les “pelis”. Hi tens traça, i m’agrada perquè has tractat “la vita è bella” (ho dic amb italià perquè és com l’he vist) entrant en el fons de la qüestió. És una obnra d’art perquè és la primera vegada que es tracte l’Holocaust d’aquesta manera tant original, i perquè la direcció, el guió, etc., són excepcionals. Felicitats.

    • carlesmartinez88 dice:

      Gràcies a tu, Salvador, per comentar i felicitar-me.

      En efecte, “La vida es bella” és una autèntica obra d’art que enfoca un moment tenebrós de la història des d’un punt de vista amable, tendre i optimista que està molt ben trobat.

      A reveure!

  6. Gerard dice:

    Tot una gran pel.lícula, de les mes grans que he vist mai. Sense dubte Benigni ha conquistat un altre cor, el meu.

    I no cal dir que la teva crítica, és fenomenal! La peli dona un optimisme que no té rival…

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