Entre mesas abarrotadas de fanzines, piezas de coleccionismo y otras viandas para el fandom se hallaba el camino a la cuarta edición de Cine de Alcantarilla, celebrada el pasado sábado 28 de enero en el centro cultural de una localidad murciana de nombre séptico. Sí, Alcantarilla se llama el pueblo. Y “ratas”, los asistentes al festival. No es una estulticia… Así los apodó el portavoz de la organización –un joven rapado, con espesa barba pelirroja y la pierna teñida de tatuajes– cuando subió al escenario del centro Infanta Elena para dar paso a una tarde de ciencia-ficción, terror, comedia y gore con once cortos a concurso que –hay que decirlo– resultaron ser menos amateurs y más ricos en referencias cinéfilas de lo que cabía esperar. Tampoco faltó la presencia de directores invitados, Dani Moreno y Nacho Cerdá, que recibieron premios honoríficos por su labor.

“El cine como acto social” –remarcó Cerdá– “como una experiencia”. El director de la polémica Aftermath (1994), con su inconfundible rostro greconiano y su mirada de póquer, habló del cine como el público de la Grecia clásica hablaría del teatro: es una herramienta catártica, que provoca emociones. Visión parecida nos daba el cameo de Samuel Fuller en Pierrot el loco (Godard, 1965). Pero Cerdá va más allá. Él habla de emociones compartidas, de la comunión entre el público y una ficción envolvente. Quizá por esto ha creado “Phenomena experience”, una recuperación de las sesiones de programa doble de antaño (a cargo del cine Urgell de Barcelona) que se aprovecha de toda esa nostalgia imperante en la sociedad, de toda esa tendencia a encumbrar el mainstream de los 70 y 80.

 

Diego López (editor de El buque maldito) entrevistando a Dani Moreno y Marc Velasco, creadores de “Amazing Mask”

Pero volvamos a las cloacas. El brochazo de frikismo lo puso, como era de esperar, Dani Moreno, ganador hace años del Premio Brigadoon en Sitges por El ataque del pene mutante (2007) y con “problemas” ahora –según afirmó– para comercializar el piloto de un proyecto de serie que sonará a más de uno: Amazing mask. ¿La razón? No puede ser más estrafalario… Dos wrestlers con acento mejicano y resonancias a Batman y Robin (Bennet, 1949) investigan asesinatos y se ven las caras con una puta experta en magia negra. A esto se le añade un diseño de postproducción que parece la versión casera de las hiperbólicas texturas de imagen de Zack Snyder. Ver para creer. Pero el capítulo tiene su punto.

Rock, cangrejos mutantes, ritos oscuros y títeres sin amo

Hablemos ahora de galardones. Y de curiosidades, pues el Premio del público fue para un film que parece aunar  la nostalgia cinéfila (marca Cerdá) de la que hablábamos y los gustos musicales de un público contemporáneo, bastante greñudo y vestido con oscuros atuendos. Ese nexo entre una y otra cosa se titula Metal Creepers (Cardona y Nájera, 2011), y versa sobre un grupo de glam metal que, al tocar unas partituras prohibidas, resucita el mal. Un film descabellado, grotesco y orgulloso de pertenecer a la serie B, que exhibe sin miedo al ridículo una patulea de monstruitos –a caballo entre los Gremlins de Joe Dante y el Belial de Basketcase (Henenlotter, 1982) que se mueven gracias a la añeja técnica del stop-motion. Una serie de criaturas que, como podemos ver, presentan evidentes ecos a la artesanía gore de los 80 y que –no es exageración– poseen mayor carisma que el alienígena de Super 8 (Abrams, 2011).

Para más inri, el título de las partituras es Behemoth, ambivalencia que tanto designa una criatura de la mitología hebrea como una banda polaca de black metal. ¿Qué es entonces Metal creepers, sino un canto al espíritu del rock? El forraje perfecto para un público ávido de arpegios y sangre en pantalla, gente -por cierto- de la que el festival no iba escaso y que, una vez finalizado, acudió al Pulpopbar de Alcantarilla para disfrutar de la buena música a cargo del dj Boogie Motosierra.

Muchos aplausos se llevó también la hilarante Decapoda shock (Chillón, 2011), que se erigió con el Segundo premio del público y el del jurado. Cuenta la historia de un astronauta transformado en cangrejo, víctima de una conspiración, que emprende una senda de venganza contra los supuestos responsables de la desaparición de su familia. Aquí, la virtud reside más en un humor surrealista, que aparece en tromba, y en la concatenación de imagen real y animación pulp con un diseño que hasta cierto punto recuerda al videojuego XIII de Ubisoft. Lo mejor, sin embargo, es la capacidad de Chillón para: convertir lo grotesco en icónico (¿qué espectador no se acuerda del estrambótico protagonista?) y narrar con agilidad una parodia sobre esa temática espacial y fantástica mil veces vista en el cine.

Otra grata sorpresa fue 8 (Cerezo, 2011), ganadora del Tercer premio del público y del Brigadoon en Sitges 2011. Sin duda, la mejor película de la muestra. Un torrente de poder sugestivo y sin diálogos que se sirve de las atmósferas kubrickianas (esas filmadas en interiores y a plena luz) y del tema de la magia negra, para hablar de una realidad igualmente angustiosa: el maltrato infantil. El corto, por cierto, es un ejercicio de tensión in-interrumpida que corrobora lo tremendamente facultado que está Raúl Cerezo para realizar un largo de intriga.

Y con velocidad de rayo pasaron también por la muestra dos cortos breves e insustanciales: una píldora británica llamada All that Glitters, que no es más que una moraleja tonta sobre la avaricia, y Two horrorifing tales to be scared (Toupin & Beaudoin, 2011), una suerte de tráiler hecho en Canadá, filmado con textura de “Super 8”, cargado de gags (¡efectivos!) y realizado -supuestamente- con el fin de parodiar eso que los yanquis han ingerido durante las últimas décadas hasta decir basta: el psycho-killer de adolescentes.

Rafá Dengrá, por su parte, no estuvo a la altura con Alastor (2011), un slasher sobre payasos vengadores, que goza de  una buena factura técnica, pero es claramente inferior a la inspirada Brutal relax (2010), ese corto que sometía con ingenio el universo veraniego catalán a los parámetros del gore (impagable la foto final del protagonista consumiendo una cabeza de zombi a modo de piña colada). Por otra parte, menos calidad demostró la cinta italiana 108.1 FM Radio (Capasso, 2011), una historia de asesinos y autoestopistas que se sumerge en la previsibilidad, Night of the devil (Böhm & Puchert, 2011) fue capaz de atraparnos mediante su clima demoníaco y puede contentarse con haber provocado algún que otro susto, y Uroboros (Escudero, 2011) quedará como un trabajo de final de carrera donde priva más la exhibición digital que la búsqueda de un guión inteligente y que atrape. Sí brillaron, en cambio, Time’s up (Rea, 2011) y CTIN! (Drevon, 2011).

La primera es una rareza genuina, capaz de mezclar cosas tan dispares como una iluminación deudora del cine negro, temática trascendental sobre las almas, el subgénero del cyberpunk y el personaje de la femme fatale: ¡eso sí es utilizar el coco! La segunda, también magnética en su atmósfera (paranoica esta vez), fue el estruendoso colofón de la muestra. Ctin! nos sitúa en un ambiente realmente extraño, una Europa del este apocalíptica, con surrealistas cenas familiares, títeres humanos y madres que lloran por el cuero cabelludo. Esquizofrénica y perturbadora panorámica, muy cuidada en la forma, que, sumada a una narrativa sugerente de múltiples lecturas y a un desenlace sorpresa, deviene, sin dudarlo, en otra gran recomendación del certamen.

Ante tamaño panorama, queda poco que añadir. Algo huele en Alcantarilla… No es hedor, sino el inconfundible aroma de la calidad y el esfuerzo. Así ha olido la cuarta edición de un festival cuyos participantes –como los del Horrorvision de Barcelona o los del festival de terror de Molins de Rei– nos demuestran que el cine fantástico de serie B goza de asepsia y buena salud; el salvavidas perfecto para navegar por un océano de incesante mediocridad y déjà vu hollywoodiense.

Carles M. Agenjo

Acerca de Carles M. Agenjo

"Un día sin reír es un día perdido" (Chaplin)

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  1. Nestor dice:

    Fenomenal artículo sobre un evento tremendamente interesante. Habrá que reservar espacio en la agenda para asistir el próximo año !!!

  2. […] con un detallado análisis de la cuarta edición de Cine de Alcantarilla, que podemos encontrar en el blog Cinematográficamente […]

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